Gárgolas

No sé si Notre Dame en París me impresionó más por dentro que por fuera.
Enorme junto al Sena sus dos torres parecen doblarse para alcanzar el cielo.
En su interior sus columnas crecen pesadas antes de confundirse con el techo.
Asidas a los costados, las gárgolas desafían al tiempo y ofrecen su torturado cuerpo para regurgitar el agua engullida de sus tejados.

Alfil.

Berga, 2005




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